Noticias

CAMPO DE TRABAJO 2017 DE VALENCIA

El pasado 9 de julio, 25 jóvenes, que nos cruzábamos miradas nerviosas, de inquietud, de dudas y cargadas de preguntas, invadimos el primer piso del Real Colegio de las Escuelas Pías de Valencia, que se convertiría en nuestro fuerte, en nuestra casa durante las dos semanas que ha durado el Campo de Trabajo.

Por las mañanas, después de remolonear un poco en las camas y del momento de la oración para coger fuerzas y encarar el día, los voluntarios y sus respectivos coordinadores abandonaban el colegio para encontrarse con los pequeños. Algunos iban más lejos que otros.

A Amaltea, capitaneados por Marta P. salían Mar, Irene y Lucas. A Proyecto Vivir iban Rodrigo, Emma, Dome y Lucía, cuya coordi era Ana. Estaban también los que incluso cogían el metro para ir a Mislata, a Embalum: Marta G. y José dirigidos por Jose Pablo. Y por último, Proyecto Trastevere, cuyo campamento urbano tuvo lugar en el mismo colegio. Pero tranquilos, no salir del colegio para nada en toda la semana no desquició a Marta M., ni nuestra gallega Andrea (el calor sí lo hizo), ni a Carmen, Andrés, Denis, ni a Elena, Laura, Miriam y Fede, a la cabeza de los cuales estábamos Maite y Alejandra. Procurando un feliz desarrollo del Campo de Trabajo teníamos a Javier y Natalia, coordinadores de Campo y de Formación respectivamente, que no sabemos qué hacían exactamente por las mañanas, pero sabemos que si no lo hubieran hecho el fuerte habría caído.

Las tardes las dedicábamos a formarnos como personas voluntarias de cara a la acción directa con los niños, pero también a aproximarnos a otras realidades -a veces invisibles- tanto locales como globales. Recibimos formaciones sobre el repaso escolar, la resolución de conflictos, la educación emocional; sobre la globalización, o el voluntariado como estilo de vida…

Después de las duchas, las tareas y la reflexión del día, teníamos otro momento de oración, en el que descansar en el Señor lo vivido y compartirlo con nuestros compañeros. El día finalizaba (no especialmente pronto, todo hay que decirlo) preparando las actividades y talleres para el día siguiente.

El sábado 22, recogiendo, haciendo las maletas, las miradas que entonces se cruzaban eran cómplices, miradas con respuestas, pero también con nuevas preguntas, miradas con ilusiones, y miradas con atisbos de transformación. Ojalá continúen esas miradas de voluntariado durante toda su vida.

Por Alejandra Viñuales

PD: Podéis encontrar todas las fotos de esta campo de trabajo en nuestro Facebook .