CAMPO DE TRABAJO 2019 EN MADRID

Todos (26)

Un año más, y como lleva ocurriendo desde hace seis años, como en el caso del Campamento Urbano, el Colegio Nuestra Señora de las Escuelas Pías de Aluche fue el lugar elegido para acoger la experiencia del Campo de Trabajo durante quince días. En él han tenido la suerte de participar siete miembros del equipo de coordinación y diecinueve voluntarios y voluntarias, provenientes de diferentes partes del país: Valencia, Almería, Vitoria, Albacete y Madrid.

Tres han sido las entidades en las que los voluntarios y voluntarias han podido colaborar durante estos quince días: nuestro Campamento Urbano en el mismo colegio; Plan Comunitario de Carabanchel Alto, una entidad que organiza, entre otros proyectos, actividades para la infancia durante cinco semanas del periodo estival; y el centro salesiano Pan Bendito, con el cual llevamos colaborando desde hace un tiempo.

Durante el primer fin de semana de experiencia, el voluntariado recibió varias formaciones que les ayudaron a conocerse, situarse, y coger conciencia para lo que se venía por delante: dos semanas dedicadas enteramente a servir a los pequeños y pequeñas.

Con el paso de los días, el cansancio se iba haciendo palpable, provocado por las ocupadas jornadas. Las mañanas quedaban reservadas para acompañar a los niños y niñas de las distintas entidades, en las entregarse al 100% hacía que se olvidase todo lo demás; por las tardes, nuestro gran equipo, recibía formaciones y escuchaba testimonios que, sin duda, hicieron enriquecer su experiencia y tener muchos más recursos para el trato con la infancia. Todas estas formaciones realizadas se enmarcan dentro del Proyecto Escuela de Voluntariado que cuenta en 2019 con la financiación del Ayuntamiento de Madrid.

Finalmente, el día acababa con un espacio de oración y reflexión personal, poniendo en manos de Dios lo vivido durante el día.

También tuvieron tiempo de desconexión durante el fin de semana que separaba las dos semanas. Dos días en Hoyo de Pinares que sirvieron para descansar, disfrutar y para consolidar la familia que se venía creando desde los días anteriores.

Para terminar, no podemos hacer más que agradecer al colegio de Aluche por acogernos año tras año y posibilitar esta preciosa experiencia, a las entidades que nos han permitido colaborar y seguir creciendo con ellas, a toda la coordinación por todo el trabajo y cariño puesto en estos días, pero, principalmente, a nuestro equipazo de voluntarios y voluntarias sin los que habría sido imposible sacar este proyecto adelante: Christian, Rebeca, Lucía, Tere, Carlos, María, Jesús, Pablo, Rafa, Ana, Alba, Rakel, Isa, Marcela, Alicia, Laura, Lillo, Teresa y Carmen. Gracias por vuestro amor incondicional, por tanta vida entregada, por abajaros como Calasanz y por demostrar que “en el fondo merece la pena estar locos”.