CT19VALENCIA: UNA EXPERIENCIA DE VOLUNTARIADO CON NIÑ@S

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El pasado viernes 19 de julio llegaba a su fin el Campo de Trabajo que empezó doce días antes cuando 40 personas llegamos al Real Colegio de las Escuelas Pías de Valencia con nuestras maletas, colchones, expectativas, motivaciones, preguntas y miedos a cuestas.

En esas dos semanas, por las mañanas, después de remolonear un poco en las camas y del momento de la oración para coger fuerzas y encarar el día, los 32 voluntarios y voluntarias, y las respectivas personas coordinadoras abandonaban el fuerte para encontrarse con los pequeños.

Y lo hacían en seis proyectos y asociaciones diferentes. Tenemos a quienes engullían el desayuno y salían corriendo para coger el metro e ir al Centro de Día Los Bloques de Burjassot, donde colaboraban como voluntariado del Programa de Apoyo a la Familia y la Infancia.

No con mucha menos prisa se iban al colegio de las Escuelas Pías Malvarrosa los voluntarios y voluntarias del campamento urbano del Proyecto Llum, que construyeron una nave espacial que llevaría a los niños a diferentes planetas en los que descubrir las claves para combatir el cambio climático y cuidar nuestra Tierra.

Los siguientes en salir del colegio por las mañanas eran los voluntarios que iban hasta Bétera donde ayudaban a los niños y niñas del Centro de Acogida de Menores Niño Jesús con sus deberes, jugaban con ellos e incluso se bañaban en la piscina.

Después marchaban los 8 voluntarios y voluntarias que participaban en el Centro de Día Amaltea y su Campamento Urbano, donde en esas dos semanas los niños y niñas realizaron diferentes actividades como ir a la Albufera, a la piscina o al parque acuático; juegos y talleres: de chapas, de hama o de cocina.

Les seguían los voluntarios de Proyecto Vivir que hicieron viajar a los niños al pasado donde descubrieron muchas cosas interesantes con actividades muy variadas preparados por nuestros muchachos.

Y por último salían del fuerte los voluntarios del Centro de Día Luisa de Marillac, quienes además de preparar talleres y gymkhanas para los niños, fueron con ellos a la piscina o a la playa, no solo a bañarse sino también con un objetivo más ecológico: Ayudar a recoger basura y a limpiar las playas. Además, los componentes de este campo también colaboraron con el campamento urbano que organizaba por primera vez la Casa de Acogida Dorothy Day en el barrio de Velluters.

Las tardes las dedicábamos a formarnos en voluntariado de cara a la acción directa con la infancia, pero también a aproximarnos a otras realidades -a veces invisibles- tanto locales como globales. Recibimos formaciones sobre juegos y danzas o dinámicas de grupo, el repaso escolar, la resolución de conflictos, la educación emocional, sobre la globalización, o el voluntariado como estilo de vida…

Después de las duchas, las tareas y la reflexión del día, teníamos otro momento de oración, en el que descansar en el Señor lo vivido y compartirlo con nuestros compañeros y compañeras. El día finalizaba (no especialmente pronto, todo hay que decirlo) preparando las actividades y talleres para el día siguiente.

Este sábado pasado dejamos la que ha sido nuestra casa durante dos semanas de nuevo, con colchones y maletas a cuestas, pero esta vez con expectativas y motivaciones renovadas, y, seguramente, con nuevas preguntas y algunas respuestas.

Solo nos queda reposar la experiencia de voluntariado que hemos vivido y, por supuesto, dar las gracias a todas las personas que la han hecho posible, empezando por los voluntarios y voluntarias: Toni, Marta D, Rocío, Arantxa, Lucía C, Miguel, María A., Lucía G., Bruno, Álvaro L., Sara, Leyre, Iosiv, Ángela, Jorge, Ana Rosa, Mar, Ana G. Luis, María C., Patri, Álvaro F., Ainhoa, Paula, Pablo, Celia, Eme, Pedro, Belén y Vicente Carles; a los coordinadores y coordinadoras que les han acompañado durante el Campo de Trabajo: Alejandra, Javi, Mayte, Mar, Sara, Andrés, Marta y Estela; a todas las personas que se han encargado de las formaciones durante las tardes; a las asociaciones que nos han acogido, cuidado y enseñado; al real Colegio de las Escuelas Pías que un año más ha abierto sus puertas para que conviviésemos allí; a las cocineras y a Jesús… y en resumen, a todas las personas, sin ánimo de dejarnos a nadie, que nos han ayudado en este 26º Campo de Trabajo en Valencia, siguiendo los pasos de San José de Calasanz con los más pequeños.

Podéis ver todas las fotos en nuestro Facebook Fundación Itaka-Escolapios Betania