Nuestra Red internacional es una magnífica herramienta para crecer todos y en todos los sentidos: las personas que encuentran un espacio de formación y un cauce de solidaridad, los más necesitados que reciben un apoyo, los niños y jóvenes que descubren una referencia, la Orden de los escolapios que reciben nuevos hermanos y hermanas identificados, la Fraternidad que cuenta con un espacio propio para desarrollarse plenamente, la Iglesia que tiene ahí otro modelo que ofrecer, la sociedad que sabe que tiene ahí otra entidad que construye una humanidad mejor para todos.