Ayer tuvo lugar el segundo “Café Encuentro” en el que participaron cerca de 30 personas. El proyecto nace en Madrid para que los y las Ulises den testimonio de lo vivido a las comunidades de la Fraternidad Escolapia de Betania, jóvenes en discernimiento a la misma, grupos de Emaús y personas cercanas a la misión y obras escolapias.
Cuatro testimonios que nos abrieron las puertas de Indonesia, México, Bolivia y Nicaragua, lugares de misión escolapia donde estos cuatro jóvenes realizaron su experiencia en comunidad y misión el pasado verano en el marco del proyecto Ulises.
Estos son los titulares que marcaron la tarde compartida:
– Cristina se sinceraba y nos expresaba el cambio de esquemas y la flexibilidad que incorpora a su vida tras la experiencia.
-Pablo nos puso música y poesía a lo vivido en Nicaragua, nos deja un gran aprendizaje: Todas las personas tienen miedo, pero si tenemos cerca unos brazos firmes dispuestos a sosteneros, todo es posible.
– Lucía expresaba que el experimentar ciertos límites y el no conocer la tarea que iba a realizar en Campeche ha supuesto para ella una gran fuente de crecimiento y acercamiento a Dios.
– Pepe recorría la obra en Anzaldo con ganas de no dejar que la experiencia se diluya en su vida, de enraizarla fuerte en sus opciones.
La experiencia ha dejado poso y promete ser fuente de decisiones vitales, experiencias de las que cambian la vida y la forma de estar en el mundo.
Durante este segundo año, se encuentran acogiendo e interiorizando la experiencia, reubicando lo vivido y aprendido, esperemos que este camino iniciado siga siendo significativo en sus opciones de vida, que les sostenga en el camino iniciado tras las huellas de Calasanz.