El domingo 11 de febrero de 2024, la sala «Bondeko» tuvo el honor de acoger la ceremonia de inauguración del taller de costura y del centro de formación de mujeres, así como la entrega de diplomas de fin de formación a 11 mujeres.

La sala «Bondeko», edificio perteneciente a una asociación cristiana cuyo nombre «Bondeko» evoca la fraternidad en lengua lingala, había recibido algunas reparaciones preliminares: trabajos de carpintería y una nueva mano de pintura para adornarla para la ocasión. Con esta nueva decoración, será el escenario de todas las actividades de las mujeres en la sede de ITAKA en KIKONKA.

A las 10 de la mañana, el pequeño grupo de mujeres, unas treinta, invadió la pequeña sala y se acomodó al ritmo de una melodía acompañada de aplausos. Los discursos de la ocasión fueron de bienvenida, de presentación de la visión de ITAKA fundada en la intuición de San José de Calasanz: evangelizar a través de la educación, transformar la sociedad dando una formación adecuada a los más débiles. Por diversas razones, las mujeres en nuestro contexto son débiles, por lo que serán el centro de todas las actividades del centro. El centro organizará una serie de cursos de formación ocasionales como prolongación de la formación continua en costura.

Tras esta fase de información y sensibilización, se entregaron los diplomas a cada uno de los ganadores entre los aplausos del público, muy emocionado, y se hicieron fotos para inmortalizar el acontecimiento. Una de las graduadas más veteranas, Maman Pétronie, pronunció un discurso en el que agradeció toda la formación recibida y la alegría de la jornada.

La ocupación de un nuevo espacio de trabajo y la entrega de diplomas al final del curso de formación forman parte del proyecto de este año para mejorar la estructura de las actividades de promoción de la mujer. Para ello, necesitábamos un espacio más amplio y neutro, distinto de los locales de la comunidad de los Escolapios. También necesitábamos animar a estas mujeres, que tenían la impresión de estar estancadas en su proceso de formación.

Siguiendo los ideales de la tradición congoleña, la fiesta continuó con una comida de convivencia y al son de la rumba. Quizás esta alegría compartida sea una señal de lo que está por venir