Campo de Trabajo 2026: quince días para entregar la vida

17-07-2026

Un año más, y ya van doce, el Colegio Nuestra Señora de las Escuelas Pías de Aluche ha vuelto a abrirnos sus puertas para acoger de nuevo el Campo de Trabajo. Durante quince días, este lugar se ha convertido en nuestro hogar, el espacio desde el que cinco personas del equipo de coordinación y diez voluntarios y voluntarias, llegados desde Santander, Vitoria, Albacete y Madrid, hemos compartido una experiencia que deja huella.

Han sido tres las entidades en las que nuestro voluntariado ha podido colaborar: el Campamento Urbano de Itaka-Escolapios, el Programa Paula Montal de las Escolapias y el centro salesiano Pan Bendito, con el que seguimos caminando de la mano desde hace ya un tiempo. Tres realidades diferentes, pero con un mismo objetivo: poner a los niños y niñas en el centro y regalarles lo mejor de nosotros mismos.

La experiencia comenzó con un primer fin de semana dedicado a conocernos, crear grupo y prepararnos para todo lo que estaba por venir. A través de distintas formaciones y dinámicas, fuimos tomando conciencia de la responsabilidad que asumíamos y del privilegio que supone poder servir desde la cercanía, la escucha y el cuidado.

Después llegaron las dos semanas de trabajo, intensas y llenas de vida. Cada mañana estaba reservada para acompañar a los pequeños y pequeñas en las distintas entidades, donde el cansancio desaparecía en cuanto empezaban los juegos, las risas y los abrazos. Por las tardes seguíamos creciendo como voluntariado gracias a diferentes formaciones y testimonios que nos ayudaron a comprender mejor la realidad que nos rodea y nos dieron herramientas para seguir acompañando desde el cariño y el compromiso.

Y, cuando el día llegaba a su fin, siempre encontrábamos un momento para parar. La oración y la reflexión compartida nos permitían poner en manos de Dios todo lo vivido, agradecer los encuentros del día y descubrir cómo Él seguía haciéndose presente en cada persona y en cada historia.

Entre las dos semanas también hubo tiempo para descansar. El fin de semana en Cercedilla nos regaló un respiro, pero, sobre todo, nos permitió seguir construyendo la familia que, casi sin darnos cuenta, había ido naciendo desde el primer día. Compartir, reír, pasear y simplemente estar juntos hizo que los vínculos siguieran creciendo.

Ahora que el Campo de Trabajo llega a su fin, solo nos queda dar las gracias. Gracias al Colegio Nuestra Señora de las Escuelas Pías de Aluche por acogernos, un año más, con tanta generosidad. Gracias a las entidades por abrirnos sus puertas y permitirnos aprender junto a ellas. Gracias al equipo de coordinación por todo el trabajo, el tiempo y el cariño dedicados para que esta experiencia saliera adelante.

Y, sobre todo, gracias a nuestro increíble equipo de voluntarios y voluntarias. Gracias por vuestra entrega, por vuestro amor incondicional, por vuestra disponibilidad para servir y por bajaros, como hizo Calasanz, hasta la altura de los más pequeños. Habéis demostrado, una vez más, que cuando se entrega la vida por los demás todo cobra sentido y que, en el fondo, merece la pena estar locos.