Parece mentira cómo pequeñas acciones pueden producir cambios tan grandes: la solidaridad de los niños, las aportaciones económicas de gente que necesita ese dinero que comparte, tiempos que se dedican a los demás, proyectos que atienden a un grupo pequeño, gestos que parecen simbólicos, un grupito de voluntarios que se reúnen para impulsar un sueño… ¡y hay que ver el cambio en el entorno y en las personas que lo hacen posible!