Hace un par de semanas los catequistas de Sevilla tuvimos la convivencia de preparación del MC (Movimiento Calasanz) de este año. En ella hemos programado todas las actividades que vamos a realizar con los niños a la par que hemos estrechado lazos entre nosotros mismos. La convivencia tuvo lugar en la casa de las religiosas Filipenses en Mazagón, Huelva.

La dinámica de la convivencia es sencilla: al ser un equipo de catequistas tenemos que conocernos, ese es uno de los objetivos de la convivencia; en segundo lugar, preparar este año cargado de nuevos retos es otro de los objetivos. En estos días hemos convivido desde los catequistas más veteranos hasta los más jóvenes, incluidos los nuevos fichajes de 2º de bachillerato que este año entran como pre-catequistas.
El viernes, nada más llegar, hicimos un par de juegos (sí, los catequistas también jugamos) con el objetivo de relajarnos porque, la verdad, estábamos todos un poco nerviosos. Luego compartimos una abundante cena con lo que cada uno había traído. Al día siguiente llegó el momento más esperado por todos: saber a qué curso acompañaríamos este año. Después de una “ceremonia” cargada de nerviosismo y risas lo supimos y nos pusimos manos a la obra. A preparar un año más. Toda la mañana y parte de la tarde programando el curso, organizando reuniones, pensando fechas para las convivencias… Al final del día fuimos a la playa un par de horitas, un rato de ocio entre tanto trabajo.
Por la noche, como el día anterior, cenamos todos juntos, esta vez más relajados. El domingo por la mañana tuvimos una reunión de la formación continua que recibimos todos los catequistas y, a media mañana, salimos de vuelta a Sevilla para dar gratis lo que hemos recibido gratis, hacer felices a los niños y seguir el ejemplo de Jesús compartiendo lo que sabemos con los que lo necesiten.
Todos llegamos con la misma sensación: este va a ser un gran año.