En este precioso año del Jubileo Calasancio, Itaka-Escolapios en Madrid desea estar disponible para nuestros contextos. Es por ello, que fruto de esta inquietud, y de la posibilidad que se nos ha brindado desde el IES La Poveda, hemos comenzado con un modesto proyecto de “escuela de formación”, que busca acercarnos a los contextos educativos de mayor necesidad en nuestro entorno, a la vez que nos permite desplegar todo las posibilidades que tienen las formaciones generadas para el voluntariado, las sesiones de sensibilización de la campaña solidaria y los espacios de reflexión en torno a la exclusión y la desigualdad entre otras.
Durante el mes de marzo y a lo largo de tres sesiones hemos podido acercarnos a la realidad de las aulas de compensación educativa de este centro. Queremos dejaros con un breve relato que recoge lo más significativo de esta experiencia para nosotras:
Destacamos la gran acogida por parte de Begoña y Laura, las profesoras que viven, su día a día, comprometidas con este grupo, y particularmente la acogida y participación de los jóvenes con los que hemos ido compartiendo nuestras inquietudes y experiencias a lo largo del taller.
Para acercarnos a la autoestima y al autoconcepto, fuimos trabajando juntos, mediante el diálogo y el visionado de algún video, cómo nos puede afectar lo que los demás piensan de nosotros. Profundizamos sobre la imagen que tienen los demás sobre nosotros y cómo esto nos hace sentir.
Nos hemos dedicado la mejor de las sonrisas, alentado a nuestros compañeros con mensajes positivos, deseos y virtudes, que nos han permitido mejorar y completar la visión que cada uno de ellos podían tener sobre sí mismos.
Y para terminar hemos presentado el testimonio de un joven cuya vida es un “milagro” tal y como él mismo nos señala, Tim Guénard nos guió en nuestra última sesión que trataba sobre la resiliencia, o como salir fortalecido en la vida a pesar de las dificultades.
Nuestro taller se tituló “Tú puedes, ¿te lo crees?”. Para nosotras era todo un desafío, llevar una palabra de aliento y de esperanza aún sin conocer al grupo. Queríamos decirles que uno puede hacerse cargo de su vida, de lo bueno y de lo peor, y hacer algo nuevo, aun cuando todo apunte a que será difícil, aun cuando a veces vivir sea todo un reto.
Queríamos desempolvar herramientas que ya poseen para hacer frente a las situaciones que cada uno vive en sus realidades cotidianas.
Ciertamente no sabemos si lo habremos conseguido tal y como pretendíamos, pero nos llevamos las caras de ilusión al compartir el almuerzo, las ganas de seguir estando ahí donde se necesite, el lanzamiento de globos, pese a la vergüenza, para aligerar aquello que nos pesa demasiado en la “mochila de la vida”, nos llevamos la alegría del compartir sincero y su alta participación en todo lo propuesto y nos quedamos con su invitación: “La próxima vez que vengáis os invitamos nosotros a desayunar”
Que así sea.
Os dejamos el enlace a la noticia en facebook donde podéis ver un precioso vídeo con algunas fotos del taller