Quien mira la historia de nuestra Red, y lo hace con ojos de agradecimiento, descubre la cantidad de “imposibles”, de milagros, que se han ido produciendo… ¡y los que esperamos que sigan!

Parece increíble que en estos años exista una Red internacional, presente en muchos lugares, que sea capaz de ir creciendo en sintonía, en compartir recursos de todo tipo (humanos, económicos, de conocimiento), en sostener en el tiempo proyectos insostenibles, en poner en marcha sueños imposibles, en convocar gentes muy diferentes en un mismo objetivo: hacer un mundo mejor con la estrategia de Calasanz, la educación transformadora de estilo cristiano.