La situación actual en todo el mundo provoca en nuestra Red preocupación por la salud y la vida de muchas personas así como la actitud de esperanza confiando en la conciencia y bondad de la buena gente del mundo.

Atender a tanta gente en peligro y ya en situación de enfermedad, de pobreza, de necesidad… es un desafío más grave y acuciante en estos momentos. Los ingresos y recursos se reducen, las posibilidades de moverse y llegar a los demás se hacen más complicadas, las perspectivas de futuro no son muy halagüeñas. Pero cada persona que está detrás de nuestra Red: los escolapios, la Fraternidad, los profesionales, los voluntarios, los socios, los colaboradores… están ahí y juntos seremos capaces de responder ¡como siempre!