Poner en marcha una entidad conjunta entre una Orden Religiosa de 400 años de historia y unas todavía nacientes Fraternidades con poco más de 20 años es un paso atrevido que abre futuro para la Congregación, para la Fraternidad, para la misión y también para todas las personas cercanas.
La Orden se ve enriquecida con un buen número de personas que encarnan también el carisma de Calasanz desde su vocación laical y se suman a la vida y misión escolapia que ha de llegar al mndo entero. Itaka – Escolapios ofrece a la Orden un instrumento de mayor compartir con la Fraternidad y le abre posibilidades múltiples en recursos, ministerios, envíos, riqueza comunitaria, capacidad de convocatoria…
La Fraternidad cuenta con Itaka – Escolapios como una realidad compartida y también propia que le permite renunciar a obras propias para trabajar más unida a la Orden. Esto facilita un espacio más claro, una herramienta para compartir, muchas posibilidades que se abren…
La misión escolapia encuentra en Itaka – Escolapios una red internacional para compartir entre Provincias y Fraternidades recursos humanos y económicos, conocimiento en bien hacer, apoyo en las obras que se quieran compartir, una organización capaz de gestionar con eficiencia…
Las personas encuentran en Itaka – Escolapios un canal de información, de participación muy real, de voluntariado, de implicación vital, de sentido internacional y católico, que les hace desarrollarse y les permite ser más útiles en la construcción de un mundo como Dios manda.