Nuestro mundo nos va limitando la visión, las expectativas, las opciones y parece que quiere reducir todo al consumo, al goce personal, a la supervivencia, a lo inmediato… y van quedando fuera otras dimensiones como la estética, la vida comunitaria, la trascendencia, la felicidad profunda y permanente.

El voluntariado introduce una nueva dimensión en las personas, demasiadas veces dedicadas totalmente al trabajo o a distracciones manipuladas. El voluntariado nos introduce en la gratuidad, en la solidaridad, en el compartir con quien lo necesita, el contacto con la humanidad en cada persona, el cambio paulatino en nuestra escala de valores.

Quien es voluntario ha descubierto que es más feliz dando que guardando, que se descubre más realizado al « perder » tiempo con los demás: ¡es una nueva dimensión!

En Itaka – Escolapios invitamos a ser voluntario y lo acompañamos porque ayuda a los demás y a cada voluntario: ¡es una nueva dimensión!