El pasado domingo, 3 de junio, celebramos por tercer año el “Café Encuentro”, una de nuestras fechas señaladas en el calendario y en el que contamos con las personas participantes en el Proyecto Sal (antes Proyecto Ulises), que dan testimonio de su experiencia de voluntariado internacional tras el primer año de proyecto. Un encuentro abierto a la Fraternidad y a diferentes grupos, como son los grupos Emaús y el de Camino a la Fraternidad.

Este tercer encuentro, cargado de novedades, se caracterizó por abrir aún más la mirada a la vocación, obra y misión escolapia, y a distintas experiencias de voluntariado, no solo enmarcadas en el ámbito internacional.

Tuvimos la suerte de escuchar los testimonios de cuatro personas que se encuentran en diferentes procesos: Belén, perteneciente al grupo de Camino a la fraternidad, de Madrid; Fernando, que forma parte de la Fraternidad Provincial de las Escuelas Pías Betania, de Valencia; Alba, coordinadora del Proyecto Sal en Madrid y Alberto, su pareja, con la que lleva a cabo diferentes experiencias de servicio y voluntariado.

Empezó Belén hablándonos de su proceso de discernimiento; de un camino de síes, como los dados al Camino a la Fraternidad y al Proyecto Sal, de confianza, coherencia y una profunda ilusión por lo que le espera en apenas un mes en Ecuador.

Continuó Fernando, que viajó desde Valencia para contarnos su experiencia en la presencia de Cocapata en Bolivia. Nos explicó la confianza experimentada en el Padre tras muchos miedos previos, de la gran acogida sentida y de cómo, un año después del viaje, intenta aterrizar en su día a día todo lo vivido.

Alba y Alberto nos acercaron a Colombia, una experiencia que cambio su mirada y que los animó a abrirse a diferentes proyectos, llegando a formar parte de una red de ayuda a refugiados provenientes de la Guerra de Siria y hasta a acoger a un migrante desde hace unas semanas en su casa.

Diversas experiencias y opciones de vida que nos invitan a vivir nuestra misión desde lo sencillo y cotidiano.