Antes de que la pandemia por el Coronavirus afectara a todo el planeta nuestra escuela de Kiblawan se vio muy afectada por un terremoto a finales de 2019. Prácticamente todas las aulas quedaron inutilizadas. Las clases, que se retomaron al aire libre fueron suspendidas con la llegada del virus, y así siguen, pero la reconstrucción de la escuela ya ha comenzado. Se levantarán al menos 6 aulas que permitan trabajar con la mayor normalidad posible.
Las construcciones serán ligeras con especificaciones antisísmicas para garantizar su resistencia futura.
Los trabajos avanzan lentamente porque se están tomando todas las medidas de seguridad necesarias ante el coronavirus.
Aunque la los trabajos que se realizan actualmente permitirá reiniciar las clases cuando el gobierno lo permita, sigue siendo necesario buscar nuevos fondos para culminar la reconstrucción de todo lo destruido por el terremoto.
Las ayudas que están permitiendo afrontar esta reconstrucción inicial han llegado de muchos lugares, un ejemplo más de que la unión hace la fuerza, que en comunión llegamos más lejos y somos más eficaces. Gracias especialmente a las demarcaciones escolapias de Hungría, Polonia, Eslovaquia, Nazaret, México, USA-P.R, Emaus, Betania, Cataluña y la Delegación General. Además han llegado apoyos también del Grupo Calasancio de Ovada y de la Parroquia escolapia de Yokohama-Tobe (Japon). Confiamos en poder enviar pronto nuevos apoyos.

