Han sido 5 días preciosos en los que caminar se ha convertido en la excusa para cansarnos de otra manera, tener una experiencia de interiorización… también de expresar nuestra alegría por seguir en camino, encontrándonos con otros peregrinos, compartiendo sus gozos y fracasos… ¡Como en la vida misma! Al caminar, nos sentíamos también unidos a muchos otros grupos de Escolapios (Córdoba, Valencia, Sevilla, Aragón…) que nos precedieron o siguieron en el Camino. ¡Un abrazo!