Una realidad como las Escuelas Pías, que ahora está cumpliendo sus 400 años, necesita elementos que la sigan manteniendo viva y actual: la eficiencia en su misión educativa, la convocatoria permanente de nuevas vocaciones religiosas escolapias, la formación inicial y permanente de todos los religiosos, la participación del laicado en diversas formas, la calidad de la vivencia espiritual y comunitaria, la buena organización, la visión de futuro que lleva a seguir abriendo nuevas presencias en el mundo…
Con frecuencia sucede con los elementos más claves que se descubre su aportación con el paso del tiempo.
Itaka – Escolapios es también uno de esos elementos de novedad por el espacio que abre de compartir entre religiosos y laicos, por la red de colaboración internacional que crea, por el impulso a la misión escolapia especialmente en los lugares de mayor necesidad, por la forma de funcionar con proyectos, por la disponibilidad que presenta en sus miembros y en sus actuaciones, por el horizonte que va abriendo…
Posiblemente nos pase esto en Itaka – Escolapios cuando algunos sólo ven en ella una ONGD o una realidad muy local, mientras lleva ya unos cuantos introduciendo una novedad que hace nuevas las Escuelas Pías día a día.